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La guardia nacional de AMLO, puntos esenciales

Aún siendo presidente nacional de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, propuso crear una guardia nacional en México para que, según él, se acabaran las torturas y las masacres, para que no se violaran los derechos humanos y se dejara de utilizar al Ejercito o a la Armada para “reprimir al pueblo”.

Aseguraba el excandidato presidencial que ese sería el eje de todo el desarrollo social para serenar al país.

Añadió que lo social sería el 90%; lo demás era que existiera la coordinación entre las corporaciones policiacas, que exista el profesionalismo, inteligencia y que no se vincularía a la autoridad con la delincuencia.

En alguna asamblea realizada en Xalapa, Veracruz, el hoy presidente de México reiteró su respeto por las Fuerzas Armadas, luego de que la Secretaría de la Defensa Nacional calificó de “infundios” los dichos del exjefe de Gobierno sobre la violación a los derechos humanos de los nayaritas, el pasado 9 de febrero de 2017, durante un enfrentamiento entre militares y grupos criminales.

“El Ejército no se debe de utilizar para reprimir al pueblo, y yo respeto mucho a las fuerzas armadas porque los soldados son pueblo uniformado, nada más que no vamos nosotros a utilizar al Ejército para enfrentar la inseguridad y la violencia, porque ese problema se originó por la falta de trabajo, el abandono del campo y el abandono a los jóvenes”, agregó.

El acuerdo alcanzado en el Senado para la creación de la Guardia Nacional devuelve la posibilidad de la vía civil en el tema de la seguridad. Pero antes de festejar la victoria es importante entender las dimensiones del otro camino, que, por ahora, parece desechado.

El Senado de la República está por aprobar la creación de la Guardia Nacional, una decisión que, en sus términos originales, resultaba problemática desde el punto de vista estratégico, operativo y político, que erraba lo mismo en el diagnóstico que en la solución y el medio. Una decisión cuyos impactos amenazaban con trascender el ámbito de la seguridad y anunciaban el verdadero cambio de régimen: ese donde los militares volvían de lleno a la vida pública. Afortunadamente, gracias a la acción ciudadana y la operación política de una oposición que logró consenso en torno a un dictamen de compromiso y unidad, hoy recuperamos la posibilidad de avanzar por la vía civil.

Pero antes de festejar esta victoria, la de dotar a la Guardia Nacional de un mando, adscripción y orientación civil, eliminando la posibilidad de modificar el texto constitucional para militarizar formalmente la seguridad pública, entendamos a cabalidad lo que realmente se planteaba: un pacto de gobernabilidad entre el ejecutivo federal y las Fuerzas Armadas que no pasaba por la necesidad de construirla con gobernadores, alcaldes o partidos políticos. Leamos pues esa intención inicial en todas sus dimensiones y, sobre todo, hagamos las preguntas necesarias para seguirla rechazando con el objetivo de que se construya un verdadero proyecto de seguridad civil y democrática.

  • Hay que recordar que la Guardia Nacional se encuentra prevista en lo dispuesto en los artículos 89, fracción VII, y 76, fracción IV, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.-

La Cámara de Diputados ha llevado a cabo una ronda de consultas sobre el tema la semana pasada para legislar sobre el tema. No había, como era de esperarse, expectativas de convencer con razones los juicios de valor formados sobre la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra los delitos de alto impacto.

La posición del Dr. Julio Sabines en as mesas de discusion de dicho tema deja en claro los puntos siguientes:

Primero, la Guardia Nacional no es traer el pasado inmediat) al presente. Por el contrario, hay que conocer lo que ha pasado para no repetirlo y adoptar nuevos candados legales y paradigmas nuevos.

Segundo; las Fuerzas Armadas no son violadoras sistemáticas de derechos humanos. El Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, son pueblo. Sería un despropósito sustentar que los miembros de las Fuerzas Armadas tienen un perfil psicológico y neurológico afecto a la violación de la Constitución y la ley.

Tercero: En los últimos años han tenido escasas recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, muchísimo menores que las dirigidas al IMSS, el ISSSTE y muchas otras instituciones que, por consecuencia, se acredita que hay mayores violaciones a los derechos humanos en las fuerzas armadas y si se sigue esa lógica ya deberían haber cerrado el IMSS y el ISSSTE por su peligrosidad; Se ha dicho que las fuerzas armadas participan cada vez menos en los países del mundo en temas ajenos a su función principal cómo es exactamente al revés al participar en tareas de rescate, de reconstrucción, de labores cartográficas, de complementariedad de las labores de la policía como Brasil y Colombia, entre otras actividades de la vida pública.

Cuarto: la Guardia Nacional sólo operará para casos de delitos de fuero federal, no suplirá policías estatales ni municipales que atienden los delitos del fuero común. Tampoco concentrará otras fuerzas del orden del gobierno federal, sino que las complementará.

Ahora bien, que diferencia existiría entre la Guardia Nacional y la Policia Federal, cual será la certeza de que en esa institucion no exista la corrpucion; en primer lugar desde su creación, licitaciones para compra de insumos y de bienes, etc.

Despues de que en las noticias anunciaran que enero de 2019 fue el mes más violento en lo que va de varios años, ¿cree usted que la creacion de esta Fuerza Policial de Élite aminoraría el problema de inseguirdiad en nuestro pais?

Como siempre usted tiene la ultima palabra, gracias por leerme y nos vemos la proxima semana.

¡Buena vida!

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