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Ministros, ministras de la Corte: Aguayo nos recuerda que los y las periodistas somos bolsas Louis Vuitton

  POR: Federico Arreola 

¿Quién demanda bolsas caras? La gente con poder y dinero. ¿Quién demanda periodistas? La gente con poder y dinero.

Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,

Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, presidente de la primera sala,

Ministro Javier Laynez Potisek, presidente de la segunda sala,

Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena,

Ministra Ana Margarita Ríos Farjat,

Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo,

Ministra Norma Lucía Piña Hernández,

Ministra Yasmín Esquivel Mossa,

Ministro Luis María Aguilar Morales,

Ministro José Fernando Franco González Salas,

Ministro Alberto Pérez Dayán…

Señores ministros, señoras ministras:

Espero hayan leído la carta que me envió el magistrado Francisco José Huber Olea Contró sobre el caso del periodista Sergio Aguayo, demandado por Humberto Moreira.

El magistrado Huber está en el centro de la polémica por haber condenado al mencionado periodista de Reforma a pagar 10 millones de pesos a ese político que, nos consta, es uno de los sinónimos de la brutal corrupción que ha habido en México.

En la carta, bastante autocrítica en mi opinión, el magistrado espera que “la Corte nos hable con su sentencia…, y en caso de existir algún error en la labor ejercida, se rectifique en beneficio de quien la justicia estime necesario amparar. Hago votos para que las leyes y criterios que apliqué en mi decisión jurídica, puedan ser confirmados o modificados por las autoridades federales del poder judicial, e incluso si llegaren a revocar la decisión, sabré entender y aprender de la decisión que se asuma por el máximo tribunal del país, en aras de continuar impartiendo justicia a seres humanos y no sólo a un nombre asentado en un expediente”.

Además de ello, Huber ha estimado “oportuno manifestar a la opinión pública que, en lo personal, pugno, y con toda sinceridad confío, en que en un futuro cercano la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los órganos legislativos de nuestro país, nos provean de criterios y leyes firmes, claros y contundentes, que nos faculten como juzgadores para aplicar los mismos, asegurando así la máxima protección a la libertad de expresión y a los periodistas, sin que sus opiniones y labores estén condicionadas a una debida defensa que pueda hacerse valer en juicio”.

Criterios claros, ¿queda claro eso?

Mi amiga Elisa Alanís, excelente periodista de Milenio, sobre la carta de Huber dijo en Twitter que los criterios que este magistrado pide ya los estableció la Corte, específicamente su presidente Arturo Zaldívar cuando juzgó el caso que enfrentó al diario La Jornada con el historiador Enrique Krauze de Letras Libres.

Con la pena, pero tales criterios no son suficientemente claros, esto es, quedan a la interpretación que en un litigio hagan abogadosjueces y magistrados.

¿Qué significa “claro”? Las siguientes definiciones de la RAE son las que aquí aplican, sobre todo la última:

Periodistas Louis Vuitton

Los periodistas somos como las bolsas Louis Vuitton. ¿Quién demanda estos bolsos? Solo la gente con dinero, y en este grupo caben todas las personas que tienen poder (el poder económico y el poder político, a fin de cuentas, son la misma clase de poder. Las personas sin dinero podrán soñar con adquirir algo de la marca Louis Vuitton, pero en términos de microeconomía no llegarán jamás a formalmente demandar tal mercancía.

¿Quién demanda a los periodistas? La gente de poder y de dinero. En efecto, la misma gente que demanda las bolsas Louis Vuitton.

La gente que demanda bolsas Louis Vuitton, que es la que demanda periodistas, tiene más acceso a buenos abogados que el periodista. ¿Por qué? Porque los buenos abogados son caros.

Aguayo recurrió a abogados pro bono, es decir, prácticamente gratuitos. Moreira, en cambio, recurrió a litigantes de los costosos.

Ya debe haber entendido Aguayo que lo barato sale caro. Pero, la verdad de las cosas, un académico como él no cuenta con recursos suficientes como para pagar una defensa capaz de enfrentar a los abogados mucho más caros de Moreira.

Aguayo ni siquiera debió haber contratado un abogado. Si hubiera leyes criterios de la Corte claros, él habría podido defenderse con un breve párrafo: “Niego lo que dice Moreira, yo solo hice de uso de mi libertad de expresión“. Eso tendría que ser suficiente, pero no lo es.

Si Sergio Aguayo, que es de los mejores analistas de México —por lo tanto de los mejor pagados— no puede financiar una defensa a la altura del ataque que ha recibido, menos aún podrán hacerlo periodistas más modestos o más jóvenes.

Claridad, señores ministros, señoras ministras: ¿es mucho pedir?

Ojalá este caso sirva para que la Corte diga con absoluta claridad —pero sin rollos legaloides que solo complican las cosas— en qué casos sí y en qué casos no procede una demanda de daño moral contra un periodista. Con tanta precisión que no quede margen a la interpretación.

A los juzgadores debería resultarles suficiente para darle la razón al periodista en todas las instancias del litigio con que este simple y sencillamente responda a las demandas: “Niego haber cometido ilegalidades de ningún tipo, solo he usado mi libertad de expresión”.

¿Es mucho pedir? ¿A fuerza el sistema judicial debe ser confuso en todos los casos? ¿No merecen los periodistas que se les facilite su defensa ya que, como a las bolsas Louis Vuitton, solo los demandan personas de poder y dinero, ya que el periodista normalmente solo cuestiona a quienes tienen poder y dinero?

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