#LibertadDeExpresión bajo ataque

Como nunca antes, la situación de los periodistas en México se encuentra bajo un panorama desolador, parece que la libertad de expresión debiera de tener permiso del poder ejecutivo federal, con la complacencia de Rosario Piedra Ibarra, Presidente espuria de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, quien desconocía que hasta el pasado 2 de noviembre, van 13 periodistas asesinados en lo que va de la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Los embates hacia los representantes de los medios y medios críticos en voz propia del presidente, han comenzado a generar linchamientos en redes sociales en contra de quienes opinamos con conocimiento de causa sobre las aberraciones de la administración pública en cualquiera de sus ámbitos.

Es el propio presidente López Obrador, quien ha generado y genera el encono entre la sociedad, entre los distintos actores sociales, entre los liderazgos económicos; parece que la política de este gobierno es continuar con la polarización y profundizar diferencias a nivel de odio entre hermanos.

Nunca antes la frase “Divide y vencerás” tuvo tanto sentido, nunca antes fue tan sentida y tan palpable (Divide et impera, frase de dudoso origen atribuida al dictador y emperador romano Julio César, resume la estrategia con la que los gobernantes de nuestra nación y quienes aspiran a serlo nos dirigen y alientan. Su plan consiste en indisponernos a los unos contra los otros).

Con profunda tristeza, muchos mexicanos vemos derrumbar las instituciones que fueron construidas a base de democracia y esfuerzo que, aunque imperfectas, habían permitido el crecimiento de este país hacia el futuro incierto de la globalización.

Hoy, México es ya la sobra de lo que fue, ya no es un país en el que se hable de progreso y prosperidad, hoy es un país que se está quedando vacío, en el que la industria global, la intercontinental y la propia del continente, se empiezan a ir poco a poco, sumiendo aún más la economía que ampliará profundamente las cifras del desempleo y pobreza, los índices delictivos ya no esperan, ya los podemos palpar con una Guardia Nacional que ha sucumbido a los liderazgos del narcotráfico.

A mi no me corresponde señalar si estamos viviendo ya un estado fallido, me corresponde señalar lo que estamos viendo día a día los periodistas y no importa si somos los de provincia o los de la capital, los que cubrimos la fuente presidencial y la presidencia municipal de Zitácuaro, estamos viendo cómo un país en el que la democracia estaba fundamentada en la participación y en la libertad de expresión, se está sumiendo en una oscuridad que ha pasado de claroscuros a una penumbra irracional.

Tlaxcala está siendo alcanzada, esta entidad fundada por bravos guerreros también está perdiendo sus libertades, hoy en día, hay personas sin escrúpulos que balean los domicilios particulares de periodistas como el director del diario digital La Prensa de Tlaxcala, Alberto Amaro Jordán, de la directora del digital Agenda Tlaxcala, Judith Soriano o bien del periodista Carlos Alvarado, colaborador del diario digital El Cuarto de Guerra, siendo este último el más desprotegido porque ni las autoridades federales ni las locales se han comprometido con su integridad.

Hoy la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión​(FEADLE), supuestamente es la autoridad encargada de dirigir, coordinar y supervisar las investigaciones y, en su caso perseguir los delitos cometidos en contra de quienes ejercen la actividad periodística o se cometan en razón del ejercicio del derecho a la información.

Y digo supuestamente, porque resulta que, en los tres casos que he mencionado y que se han registrado en este 2019, no ha dado seguimiento a las denuncias presentadas por mis compañeros periodistas y sólo da vista a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) evadiendo su responsabilidad.

Hoy en día, el Mecanismo de Protección para Periodistas y Defensores de los Derechos Humanos dependiente de la FGR, no es más que unas siglas ineficientes e ineficaces que no sirven más que para estirar la mano cada quincena.

No se hable de la escasa colaboración de la misma procuraduría tlaxcalteca, que dice que no cuenta con elementos para brindar protección a los periodistas agraviados y qué tal del propio Secretario de Gobierno, que tampoco hace absolutamente nada al respecto.

Muy pocas veces hemos visto la función de las asociaciones de periodistas locales como la Confederación de Periodistas, quienes ven el tema de las agresiones a periodistas para incrementar su padrón.

Hoy, la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala, UPET, que es encabezada por José Antonio Guarneros, se ha manifestado públicamente y se encuentra trabajando para solicitar la intervención de ejecutivo estatal, Marco Mena Rodríguez, para establecer los mecanismos adecuados para la intervención inmediata, eficaz y pertinente en cada caso, para garantizara en lo local la libertad de expresión.

Tlaxcala es un estado altamente politizado, su población está completamente informatizada del acontecer cotidiano y en nada abona que ningún asesor del presidente de la República, le digan o le informen que ya no está en campaña, que de verdad ganó las elecciones y que ya es presidente en funciones.

La retórica del encono entre las diferentes expresiones, ideales o concepciones políticas sólo nos lleva a tener a un país desunido, sumido en la diferenciación de fifís y chairos.

Alguien debe tomar el control de las cosas.

Mostrar más

Alex Gomez

Periodista desde 1993, Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Director General de Grupo Monitor Nacional que aglutina a los diarios digitales Monitor XPress, Click Social Tlaxcala, Excéntrik Radio y Soy Frikki.
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar